Empleos “Verdes”
| Ecología y Medio Ambiente |
Fuente: Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en iniciativa conjunta "Empleos Verdes" con la Organización Internacional del Trabajo (OIT)
Los empleos verdes se han convertido en un emblema de economías y sociedades más sostenibles, capaces de conservar el medio ambiente para las generaciones actuales y futuras, que son más justas e inclusivas para todas las personas y todos los países.
Los argumentos a favor de un crecimiento verde y un desarrollo limpio lo presentan como una situación que beneficia tanto al medio ambiente como al desarrollo económico. Pero la dimensión social del desarrollo sostenible, en especial en lo que se refiere a las repercusiones en el empleo y el trabajo decente, ha recibido poca atención.
La degradación ambiental, incluyendo el deterioro y agotamiento de los recursos naturales, son algunas de las más serias amenazas a la economía y a un desarrollo sostenible más amplio. Esta situación se agravará en el futuro a causa de las repercusiones del impacto del cambio climático que ya se perciben en muchos países en desarrollo.
El cambio climático pronosticado conducirá, a mediano y largo plazo, a un grave trastorno de la actividad económica y social en muchos sectores en todos los continentes. El cambio climático en si mismo, el proceso de adaptación y los esfuerzos para frenarlo reduciendo las emisiones, tienen repercusiones de gran alcance en el desarrollo económico y social, en los modelos de producción y por lo tanto, en el empleo, ingresos y reducción de la pobreza. Estas repercusiones implican tanto mayores riesgos como oportunidades de empleo para los trabajadores en todos los países, pero en particular, para los más vulnerables en los países menos desarrollados y en los pequeños Estados.
Desde una perspectiva conceptual más amplia, el empleo será afectado en, por lo menos, cuatro modos a medida que la economía se dirija hacia una mayor sostenibilidad.
– Se crearán nuevos empleos, como por ejemplo la fabricación de dispositivos para reducir la contaminación, que se sumarán a la existente producción.
– Algunos trabajos serán sustituidos, como por ejemplo el cambio de combustibles fósiles a renovables, o el cambio de la fabricación de camiones a la de coches ferroviarios, o el cambio de las descargas o incineración de residuos al reciclado.
– Algunos empleos podrían ser eliminados sin ser sustituidos de manera directa, como cuando el embalaje de materiales sea restringido o prohibido y su producción interrumpida.
– Muchos trabajos existentes (como plomeros, electricistas, trabajadores de la metalurgia y de la construcción) serán transformados y redefinidos a medida que la exigencia de nuevas calificaciones, los métodos de trabajo y sus perfiles respondan a criterios más verdes.
¿Qué son "Empleos Verdes"?
Los empleos verdes reducen el impacto ambiental de las empresas y de los sectores económicos, hasta alcanzar niveles sostenibles.
En particular, pero no exclusivamente, se asocia al trabajo en la agricultura, la industria, los servicios y la administración, que contribuye a conservar o restablecer la calidad ambiental. Esto incluye empleos que ayudan a proteger los ecosistemas y la biodiversidad, a reducir el consumo de energía, materiales y agua a través de estrategias altamente eficaces, reducir la dependencia del carbono en la economía y minimizar o evitar por completo la producción de todas las formas de desechos o contaminación.
Los empleos verdes en las economías emergentes y en los países en desarrollo, incluyen oportunidades para gerentes, científicos y técnicos, pero en su mayor parte, pueden beneficiar a una amplia sección de la población más necesitada: jóvenes, mujeres, campesinos, poblaciones rurales y habitantes de los tugurios.
Sin embargo, muchos trabajos que son verdes en teoría no lo son en la práctica debido al daño ambiental causado por prácticas inadecuadas. Por lo tanto, el concepto de empleo verde no es absoluto, hay "tonalidades" de verde y el concepto evolucionará con el tiempo. Además, la evidencia demuestra que los empleos verdes no constituyen automáticamente trabajo decente. Muchos de estos trabajos son "sucios, peligrosos y difíciles". En industrias como el reciclado y administración de desechos, energía de la biomasa y la construcción, el empleo suele ser precario y los ingresos bajos. Para que los empleos verdes representen un puente para un futuro verdaderamente sostenible, esta situación debe cambiar. El empleo verde debe abarcar el trabajo decente. Empleos verdes, decentes, vinculan de manera eficaz los Objetivos de Desarrollo del Milenio 1 (reducción de la pobreza) y 7 (proteger el medio ambiente) y contribuyen a que se apoyen mutuamente, en vez de entrar en conflicto.
Cifras clave |
| – El mercado global de productos y servicios ambientales debería aumentar de los actuales 1.370 millones de dólares al año a 2.740 millones para 2020. – La mitad de este mercado se refiere a la eficiencia energética y el resto a transporte sostenible, suministro de agua, gestión de servicios sanitarios y de los desechos. – Existen millones de empleos verdes en los países industrializados, en las economías emergentes y en los países en desarrollo: en el suministro de energía, fuentes de energía renovable; eficiencia energética, en especial en edificios y construcción; transporte; industrias básicas, agrícola y forestal. – 2,3 millones de personas encontraron nuevos empleos en el sector de la energía renovable en los últimos años, y el potencial de crecimiento del empleo en este sector es enorme. El empleo en energías alternativas podría crecer hasta 2,1 millones en energía eólica y 6,3 millones en la solar para 2030. – Las tecnologías limpias constituyen el tercer sector que capta más capital de riesgo después de la información y la biotecnología en Estados Unidos, mientras que en China, el capital de riesgo verde se duplicó con creces, hasta alcanzar el 19 por ciento del total de la inversión en los últimos años. – La energía renovable genera más trabajos que los combustibles fósiles. Están previstas inversiones por 630 mil millones de dólares para 2030 que se traducirán en por lo menos 20 millones de nuevos empleos en este sector. – En agricultura, 12 millones de personas podrían trabajar en biomasa para la producción de energía y otras industrias relacionadas. – Una transición hacia la eficiencia energética en las viviendas a nivel mundial podría generar millones de trabajos, al mismo tiempo que hacer más limpios los empleos existentes para muchos de los cerca de 111 millones de trabajadores del sector de la construcción. – Inversiones en el aumento de la eficiencia energética de los edificios podrían generar otros de 2 a 3,5 millones de empleos verdes en Europa y Estados Unidos, con un potencial mucho más alto para los países en desarrollo. |
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El Enorme Potencial de los Empleos Verdes en el Futuro
Afortunadamente, las razones económicas en favor de la incorporación de perspectivas ecológicas en la economía y los empleos son cada vez más convincentes. Los precios de la energía y de los productos básicos están aumentando y los clientes y las autoridades públicas ejercen cada vez mayor presión sobre las empresas para que adopten prácticas y métodos de producción verdes a fin de evitar el peligroso cambio climático. Ello ofrece una gran oportunidad de iniciar nuevas empresas, establecer nuevos mercados y reducir el costo de la energía. Finalmente, aunque no por orden de importancia, las empresas pueden tener más libertad para funcionar en ese contexto, lo que generaría actitudes positivas hacia las actividades y la inversión de las empresas entre los clientes, las comunidades locales y la opinión pública.
Existen ya millones de empleos verdes
El análisis se ha centrado en seis sectores económicos que son especialmente importantes en lo que respecta a las emisiones de gases de efecto invernadero y el uso de recursos naturales como materia prima, así como por su contribución a la economía y en cuanto fuentes de empleo e ingresos: suministro de energía, en particular la energía renovable, edificios y construcción, transporte, industrias básicas, agricultura y silvicultura
• Suministro de energía – fuentes renovables de energía: En los últimos años se han creado más de 2,3 millones de empleos verdes, aun cuando éstos aportan únicamente el 2% de la energía en todo el mundo. El sector de la energía eólica da empleo a unas 300.000 personas, el de la energía solar fotovoltaica a unas 170.000 y el de la energía térmica o solar a más de 600.000, muchas de ellas en China. Los países con políticas activas para promover la energía renovable han conseguido un fuerte aumento del empleo en este sector. En Alemania, por ejemplo, el número de empleos casi se cuadruplicó, alcanzando un total de 260.000 en menos de 10 años (véase el cuadro 3). Se dispone de datos únicamente sobre siete países y la estimación es casi con toda certeza demasiado conservadora. La mitad de los empleos registrados se encuentran en economías emergentes y en desarrollo (véanse la figura 1).

La bioenergía tiene un potencial especialmente elevado de crear empleo. Representa la mitad de los empleos registrados. Las ventajas ambientales y sociales de la bioenergía como combustible alternativo para el transporte varían enormemente. En condiciones favorables, pueden contribuir de forma notable a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes del transporte. La calidad de los empleos en este sector varía también significativamente. Hay empleos con ingresos elevados y generalmente decentes. En otros casos, están mal remunerados y las condiciones pueden representar incluso una violación de los derechos fundamentales humanos y laborales.
• Eficiencia energética, en particular en los edificios y en la construcción: tiene uno de los mayores potenciales de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y crear empleos al mismo tiempo. Existen ya en los Estados Unidos y en algunos países europeos unos 4 millones de empleos verdes directos basados en la mejora de la eficiencia energética. Los edificios representan actualmente menos de un millón de este total, pero podría generar muchos más empleos verdes. Los edificios son responsables del 30%-40% de todo el uso de energía, emisiones de gases de efecto invernadero y generación de desechos. La construcción y renovación de edificios es también el sector con mayor potencial técnico y económico para reducir las emisiones. Esta conclusión es confirmada por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático así como por el McKinsey Global Research Institute. Utilizando la tecnología actual, los edificios de alto rendimiento pueden ahorrar al menos un 80% de energía en comparación con las construcciones tradicionales. Es probable que los empleos en este sector sean ocupados por personas que trabajan ya en el sector de la construcción, pero con nuevos conocimientos, capacitación y certificaciones. Casi todas las medidas de eficiencia, en particular en el sector de la construcción, revelan los efectos positivos económicos y en el empleo. En un estudio de 2000 realizado por el Gobierno del Reino Unido se llegaba a la conclusión de que por cada 1,4 millones de dólares (1 millón de euros) invertidos en eficiencia energética en los centros residenciales, se creaban entre 11,3 y 13,5 equivalentes de empleo de plena dedicación. La mitad del potencial económico de la mejora de la eficiencia en los edificios se encuentra en países en desarrollo, pero no se dispone de datos sobre los empleos existentes o potenciales en esa parte del mundo.
• La Agricultura, con 1.300 millones de agricultores y trabajadores agrícolas, es el mayor empleador del mundo. Decenios de abandono y deterioro de los precios al productor han provocado prácticas insostenibles de aprovechamiento de la tierra, empleos inadecuados y bajos ingresos, como consecuencia de lo cual los agricultores y trabajadores agrícolas se han convertido en el mayor contingente de pobres del mundo. La agricultura es extremadamente vulnerable al cambio climático y al mismo tiempo contribuye a él en forma notable. Es también un importante usuario y contaminador del agua y contribuye a la deforestación y a la pérdida de la biodiversidad. Si bien las estadísticas actuales no permiten cifrar el número de empleos verdes en este sector, en el informe se observa que hay considerable potencial, como demuestran las prácticas sostenibles en las explotaciones familiares productivas, la producción orgánica y la adaptación eficaz al cambio climático.
Las pequeñas explotaciones agrícolas tienen mayor concentración de mano de obra. Con apoyo técnico e infraestructural adecuado, los rendimientos de las pequeñas explotaciones que utilizan el sistema de rotación de cultivos, los abonos, los plaguicidas naturales y otros métodos sostenibles pueden competir con los de las grandes explotaciones, que muchas veces provocan más daños ambientales. Una conversión hacia este tipo de agricultura, impulsada por políticas acertadas, tardará quizá decenios, pero el potencial de trabajo verde y decente es considerable y los beneficios ambientales podrían ser enormes.
La agricultura orgánica, cuyas ventas alcanzaron un valor de 100.000 millones de dólares en 2006, está comenzando a hacer impacto. Es más verde y requiere algo más de concentración de mano de obra que la agricultura industrializada, y la conversión de más tierras agrícolas a la producción orgánica podría ser una buena fuente de empleo verde en el futuro. Un estudio de 1.144 explotaciones orgánicas en el Reino Unido y en la República de Irlanda reveló que empleaban un tercio más de equivalente de trabajadores a tiempo completo por explotación que las explotaciones convencionales. La tierra agrícola orgánica representa el 4,3% y el 1% del total de la superficie agrícola en esos dos países, respectivamente. Si el 20% de la tierra agrícola llegara a ser orgánica en ambos países, se registraría un aumento de 73.200 empleos en el Reino Unido y de 9.200 en Irlanda.
El pago a los habitantes de las zonas rurales por la reparación y protección del medio ambiente natural podría generar un número muy elevado de empleos. En Sudáfrica, un programa público de "Trabajo por agua" ha ofrecido trabajo a 25.000 personas anteriormente desempleadas. La construcción de terrazas y curvas de nivel o de estructuras de riego, la conservación del agua y otras actividades semejantes requieren gran cantidad de mano de obra y ofrecerán también empleo, lo mismo que la rehabilitación de presas, represas y diques.
• Los bosques contribuyen notablemente a mantener los sistemas naturales que sustentan la vida en el mundo. Como en el caso de la agricultura, los datos son escasos y es imposible establecer qué proporción de los aproximadamente 40 millones de empleos y de los 60 millones de medios de subsistencia de poblaciones indígenas pueden considerarse sostenibles y verdes. Dadas las esperanzas depositadas en los bosques como sumideros de carbono, fuente de materia prima renovable, reserva de biodiversidad, elemento regulador de los caudales de agua y otros servicios ambientales, es claro que los empleos verdes en los bosques desempeñarán un papel cada vez más importante en el futuro.
¿Cómo podríamos aprovechar las oportunidades del nuevo escenario?
Basándonos en el citado informe y proyectando los datos para las ciudades donde se distribuye nuestra Revista CPS, planteamos las siguientes conclusiones:
Frente a la ampliamente difundida crisis mundial, que combina problemas a resolver en términos de cambios climáticos, de alimentación, laborales y de distribución del ingreso (entre otros), existen claras oportunidades, las cuales serían perfectamente aprovechables en nuestra zona. Solo es cuestión de tomar las decisiones, involucrar a los actores indicados y utilizar el criterio correcto para, por lo menos:
- Definir una política de atracción de inversiones "no contaminantes", que generen empleo genuino y posibiliten la capacitación de los trabajadores en forma local, promoviendo el desarrollo de centros de estudio específicos y evitando la "fuga de cerebros".
Esta es la primera decisión importante (y creo que fundamental), que definirá cómo va a ser nuestro futuro. ¿Vamos a seguir viviendo en un ambiente limpio y agradable o nos tornaremos en ciudades contaminadas a todo nivel?.
Sin ir muy lejos, en Argentina existen casos donde, inteligentemente, se atraen o desarrollan industrias no contaminantes y generadoras de empleo calificado, como es el caso de San Luis con la producción cinematográfica, estudios de grabación y turismo (entre otras) o Córdoba, que además de ser líder en turismo, atrajo una gran cantidad de centrales de atención telefónica (call centers).
No hay duda de que podríamos tomar esos casos y elevar la apuesta, por ejemplo, generando polos de desarrollo informático y software "exportable", donde se requeriría de personal capacitado (lo que nos da la oportunidad de crear nuevos espacios educativos, formar gente local y que trabaje en su ciudad), pero que solo necesita una silla, una PC y conexión a Internet y que además, introduce fondos "frescos" a la economía regional.
- Aprovechar el estado casi industrialmente "virgen" de nuestro entorno y comprometer a las entidades adecuadas, a trabajar en el desarrollo de energías alternativas, medios de transporte no contaminantes, turismo sustentable, reciclado de desechos y generación de "Empleos Verdes".
Esto tiene que ver con el punto anterior, pero supone la consolidación de las políticas, al alentar a las instituciones a participar activamente en el asunto y realizar inversiones a largo plazo. ¿Se imagina a las cooperativas eléctricas y otras instituciones, trabajando con universidades para lograr un vehículo eléctrico de bajo costo o generando energía alternativa?. Parece utópico, pero hay datos suficientes a nivel mundial sobre los grandes avances en estos temas y el bajo costo de los productos finales. De hecho, hay experiencias de particulares que desarrollaron sus propios vehículos "verdes" o de comunidades que se abastecen de gas y energía eléctrica a partir de biodigestores u otros dispositivos (en Monte y otras ciudades zonales, ya existen proyectos que involucran empresas, organizaciones intermedias y municipios para desarrollar "Biogas").
La implementación de este tipo de prácticas, no solo genera beneficios ambientales, sino que supone la generación de "Empleos Verdes", capacitación y especialización en disciplinas nuevas, posibilita el autoabastecimiento energético y el reciclado de desechos, contribuye a la economía y a la investigación.
- Capacitar a aquellos dedicados a la construcción, en nuevas formas de aprovechamiento de energía y en el conocimiento y utilización de materiales amigables con el ambiente.
Casualmente, ya existen proyectos de arquitectura sustentable en la zona y es una tendencia que se afianza día tras día. Esta tendencia, podría ser definitiva, si se tomase el concepto como política de estado y cada municipio estableciera ciertas pautas para la construcción, tendientes a la optimización del consumo energético, el uso responsable de los recursos constructivos, la utilización de nuevos materiales "amigables" con el ambiente, la capacitación de los involucrados y en definitiva, la total aplicación del concepto de "Arquitectura Sustentable".
Sin duda, esto también contribuiría al desarrollo de asociaciones profesionales, empresas constructoras y proveedores de las mismas, así como a la creación o instalación de centros de estudio afines a la nueva forma de ver e interpretar espacios y materiales.
- Comprometer a las distintas entidades agropecuarias, a trabajar conjuntamente para difundir, capacitar e implementar acciones sobre cultivos que permitan producir y abastecer combustibles ecológicos económicos, como también, técnicas y recursos para producir alimentos sanos y de alto valor agregado.
Por ser del interior y estar tan vinculados a la actividad rural, contamos con instituciones del sector, muy fuertes y desarrolladas, con lo cual, solo sería necesario contar con un plan sólido y la voluntad de las entidades para llevar adelante la idea.
Esta sería una buena forma de generar nuevas oportunidades y alternativas para los productores y profesionales vinculados, a la vez que se obtienen beneficios ecológicos, sociales, económicos, educacionales y de desarrollo en general.
Conclusión
Puede ser que muchos de los adelantos e innovaciones de antaño, hayan venido como "receta" desde las capitales. Sin embargo, la situación actual es diferente y la prueba está en que ha habido una gran migración poblacional desde los centros urbanos a nuestros pagos (y supongo que seguirá ocurriendo). Hay mucha gente que literalmente huye del stress, el ruido, la contaminación y la inseguridad, buscando espacios verdes, aire puro, espejos de agua, tranquilidad y salud, generalmente relegando aspectos meramente económicos.
Por el hecho de haber vivido siempre por acá, a veces ni nos damos cuenta de lo que tenemos, e incluso, deslumbrados por las promesas de un futuro mejor y acorralados por la falta de posibilidades, nos hemos visto obligados a alejarnos de nuestros orígenes.
Hoy tenemos la oportunidad única de generar posibilidades para todos. Tanto para aquellos que deseen venirse a vivir a estas tierras, como para que nuestros propios hijos puedan estudiar y desarrollarse en centros de excelencia, sin tener que dejar "el pago" y disfrutando de lo que siempre han tenido.
Es una oportunidad única, de preservar lo que nos gusta de nuestro entorno y por otro lado, de generar y desarrollar lo que nos falta para vivir plenamente. Una oportunidad para pasar de un mero "estilo de vida" dado por el ambiente, a la máxima expresión de "calidad de vida", donde se equilibren los atributos saludables del entorno, con las posibilidades de desarrollo económico, profesional y social.
Los recursos están. Están las instituciones, los profesionales adecuados y la información disponible. El ambiente, el suelo, los espacios, el verde, la tranquilidad. Tenemos la posibilidad de decidir en qué entorno viviremos y de qué forma. Pero también, está la amenaza de convertirnos en parte del "Gran Buenos Aires"... ¿No será hora de hacer "nuestra propia receta"?.
Lic. Hernán Beraldo – Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
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