Energías Renovables (Parte III)
| Actualidad Rural |
Su implementación en la Agricultura Familiar de la República Argentina (Tercera Parte)
Ponemos a su disposición la tercera y última parte de este excelente artículo.
De acuerdo al perfil que hemos decidido darle a nuestra Revista, lo invitamos a reflexionar sobre el tema y por supuesto, si está dentro de sus posibilidades, a tomar cartas en el asunto, difundiendo las posibilidades de aplicación de Energías Renovables y llevándolas a la práctica, teniendo en cuenta los amplios beneficios ambientales, sociales y económicos que las mismas aportan.
Situación actual en la República Argentina
Las energías renovables representan un 7% del total de la matriz energética mundial, siendo el petróleo, con un 36%, el principal recurso energético del planeta (AIE). En la República Argentina, el mayor componente de la matriz energética nacional corresponde al gas natural, con un 52%. El petróleo representa un 38%, la energía nuclear el 3% y el carbón el 1% (Secretaría de Energía, Cámara de Energías Renovables).
Las fuentes renovables de energía constituyen el 5%, de este porcentaje un 3,8% corresponde a energía hidroeléctrica, el 0,9% a leña, el 0,8% a bagazo y el 0,2% a energía eólica. Solo se generan 70 MWh de energía solar (0,00008% de la matriz energética), generalmente en usos residenciales a través de sistemas térmicos (James, 2008).
Considerando el declive mundial del petróleo (de 144 Mm3/d de producción en el año 1998 a 118 Mm3/d en el año 2006), que el 11% del gasoil se exporta y que existe una fuerte dependencia de Bolivia para el abastecimiento de gas natural, el país necesita de las energías renovables para evitar desabastecimiento energético.
El marco legal involucra a la ley 26.190/06, que promociona la generación de energías renovables para la producción de energía eléctrica. Establece como meta llegar al 8% de la matriz en 10 años, sin incluir a la energía hidráulica. Otra normativa de referencia en esta área es la Ley 26.093/06 sobre régimen de regulación y promoción para la producción y uso sustentables de biocombustibles. Establece cortes obligatorios de biodiesel y bioetanol del 5% en gasoil y naftas a partir del año 2010, y fomenta la producción sustentable de los mismos. Por último, se hace mención a la ley 25.019/98 sobre el régimen nacional de energía eólica y solar. Declara de interés nacional la generación de energía eléctrica a partir de energía solar y eólica, dando, entre otros beneficios una remuneración de un centavo de peso por Kilovatio Hora (0,01 $/kWh). En las provincias existen múltiples regulaciones y proyectos de normativas que abarcan este tema, haciendo especial énfasis en el fomento para la utilización de energías renovables.
En lo que respecta al medio rural, la creación del PERMER (Proyecto de Energías Renovables en Mercados Rurales) es un canal para facilitar la aplicación de energías renovables en este ámbito. El proyecto es financiado por el gobierno nacional y llevado a cabo por la Secretaría de Energía desde el año 1999. El objetivo principal es el abastecimiento de electricidad (a través de minicentrales hidráulicas, solares, eólicas, diesel o sistemas combinados) a hogares rurales, y aproximadamente 6.000 servicios públicos de todo tipo (escuelas, salas de emergencia médica, destacamentos policiales, etc.) que se encuentran fuera del alcance de los centros de distribución de energía. Actualmente, el proyecto está ejecutándose en las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Chaco, Chubut, Catamarca, Misiones, Río Negro, Neuquén y San Juan. Está planificado implementarlo en otras provincias que firmaron acuerdos (Córdoba, La Pampa, Mendoza, San Luis, Santa Fe y Tierra del Fuego). Hasta el año 2006, se ha provisto de energía eléctrica a 2235 viviendas y a 556 escuelas rurales. Además, se han identificado cerca de 1000 escuelas rurales sin energía eléctrica en el norte del país, lo cual marca una buena posibilidad para implementar sistemas fotovoltaicos (Moragues, 2006).
Algunas experiencias existentes en energías renovables que pueden observarse en nuestro país, en el ámbito de la agricultura familiar o comunidades agrícolas son: cocinas solares, secaderos solares de hortalizas, destiladores de agua, aerogeneradores (cerca de 1000 instalados para la producción de electricidad) molinos multipala (cerca de 350.000 molinos instalados) y algunas mini centrales hidráulicas (79 centrales instaladas, con una generación entre 50 a 500 KWh, y una capacidad de generación de 180 MW) (datos según el Censo Nacional Agropecuario de 2002, extraídos de Moragues 2006).
En lo que respecta al mercado oferente de tecnología, la industria nacional provee equipos para utilizar diferentes tipos de energías, entre ellos, energía solar y eólica, aunque en menor medida también existe la oferta de turbinas hidráulicas y hornos a partir de biomasa. En la mayoría de los casos, los equipos son importados desde el exterior y pocos se fabrican en el país.
La energía solar presenta una oferta variada en cuanto a diversificación de equipos. Se pueden encontrar en el mercado nacional paneles solares para generación de energía eléctrica, sistemas de calefacción de agua, y secadores de frutos y hortalizas. El costo de los paneles solares y sistemas de calefacción de agua varía poco en función de los distintos proveedores, ya que en su mayoría son importados del exterior. Paneles solares monocristalinos y policristalinos que generen 1 KW de energía tiene un costo de $29,6 (pesos argentinos), y este valor se puede extrapolar a mayores niveles de generación (sin tener en cuenta costos de instalación) (LA INESINA, comunicación personal).
Un sistema que se puede encontrar con facilidad en el mercado son los calefones solares. Estos son conocidos e implementados en diferentes partes del mundo (Turquía y países arábigos son pioneros en el uso de los mismos). Actualmente se ofrecen equipos que permiten calentar desde 80 hasta 400 litros de agua, con una superficie de captación que se encuentra entre 2 y 5 m2, pudiendo tener el tanque de colección unido a la superficie colectora o separado a esta. Un avance que ha obtenido esta tecnología fue el de implementar tubos de doble pared cerrados en alto vacío. Esto permite mejorar la captación de energía solar y eliminar las pérdidas de calor dentro del sistema colector. Los precios de estos sistemas oscilan entre los $2.000 y $5.000 (pesos argentinos) dependiendo de la capacidad de agua a calefaccionar y de la tecnología implementada.
Los secadores solares de productos agropecuarios se fabrican en el país de diferentes tamaños y capacidades. A modo de ejemplo, un secador solar con superficie de captación de 2,3 m2 y recinto para colocar bandejas de 3,89 m2 para secar productos tiene un costo aproximado de $2.900 (Teknicampo, comunicación personal).
En lo que respecta a los aerogeneradores, podemos encontrar en el mercado aquellos que son de alta y baja potencia. Mayoritariamente estos equipos son importados, y si bien la tecnología adquirida es de punta, los costos son elevados. Equipos que generan 400 watts con una velocidad de viento de 12,5 m/s tienen un costo cercano a los $13.000 pesos. La instalación junto a la respectiva torre tiene un costo que supera, hasta 3 veces el costo del equipo. No obstante, el mercado ofrece algunos equipos de menor costo, como un aerogenerador con capacidad de máxima generación diaria de 9600 watts de potencia
Hay variados diseños de estufas, cocinas y hornos para utilizar biomasa como sustrato. A través de la vinculación entre un organismo del estado y emprendedores, se pudo desarrollar en nuestro país una caldera multifunción, que a partir de dos cámaras de combustión (la primera para residuos vegetales y la segunda para combustión de gases) y revestimiento de material refractario permite utilizar menor cantidad de leña (entre 4 y 7 veces menos) para obtener rendimientos similares que otros modelos de doble combustión.
No se cuenta con empresas dedicadas a la construcción de biodigestores para sistemas de pequeña escala. La mayoría de los emprendimientos dedicados a esta tecnología se dedican a sistemas de tratamiento de mayor porte (generalmente, rellenos sanitarios, tratamiento de efluentes para medianas y grandes industrias, etc). A nivel investigación y transferencia, existen diferentes grupos de trabajo en Universidades (UNL, UNNE, U. Lujan, UBA, UTN, U. de Cuyo, etc) y Organismos del Estado (INTA, INTI, CONICET, etc) que trabajan o han trabajado en la temática, realizando experiencias a escala piloto y enfocándose a los emprendimientos agropecuarios y agroindustriales.
Los costos de los proyectos hidráulicos oscilan entre los 600 y 2000 pesos por KW de potencia instalados, dependiendo de la condición natural que se presente y la distancia a la cual se desea transmitir la energía. Cabe destacar que 1 KW de potencia instalada permitiría satisfacer las necesidades de 1 vivienda (Barney 2007).
Conclusiones y perspectivas
Afirmar que es importante el fomento y la aplicación de las energías renovables para el desarrollo de la agricultura familiar no sería una conclusión relevante, sería una obviedad. Es sumamente conocido que la aplicación de energías renovables en una zona específica dependerá de la disponibilidad de los recursos existentes en la misma (aire, sol, agua, tierra, etc.). Contando con una evaluación preliminar de recursos naturales, personal capacitado y experimentado sobre cada caso en particular, se puede aventurar el éxito o fracaso del proyecto.
Es conocido el hecho de que se han desarrollado acciones puntuales sobre el uso de energías renovables en determinadas regiones del país, con resultados favorables. Quizás este tipo de experiencias ha llegado a pocas personas (en especial, las que muestren interés en el tema) y no a toda la comunidad. Además, en muchas ocasiones estos proyectos son implementados, pero no perduran en el tiempo por falta de sustentabilidad técnica, económica y social.
Nuestro país nos ofrece un marco más que favorable para ampliar la matriz energética. También Argentina cuenta con profesionales formados en energías renovables, desde el punto de vista técnico y científico. Por otro lado, la agricultura familiar necesita de recursos energéticos para desarrollarse, renovarse tecnológicamente, agregarle valor a los productos obtenidos y mejorar la calidad de vida.
El próximo paso a dar en esta temática debe fundamentarse en la vinculación entre las empresas oferentes de tecnología, las instituciones del estado dedicadas a la investigación y transferencia y los productores familiares. Así se podrán conocer las necesidades puntuales del productor (a través de la vinculación), mejorar el proceso productivo del mercado oferente y minimizar los costos (a través de la investigación tecnológica) y aportar información técnica para que la toma de decisiones, por parte del estado, sea fehaciente y posible en el corto plazo. Se necesitará del incentivo económico estatal para la difusión de este tipo de tecnologías en una escala mayor que la actual.
El principal objetivo en la aplicación de una determinada forma de energía renovable en la agricultura familiar debe contemplar los siguientes aspectos relevantes: ser una fuente de energía sustentable en términos ambientales; proveer tecnología que permita darle valor agregado a los productos generados en la agricultura familiar y pueda sostenerse en el tiempo, y por último, que tenga capacidad para difundirse a toda la comunidad. Contemplando estos aspectos, se podrá ampliar la matriz energética argentina y mejorar la calidad de vida en la agricultura familiar.
Ing. Amb. Ignacio Huerga Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla | Ing. Agr. Leonardo Venturelli Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla | Instituto de Ingeniería Rural – CNIA – INTA. Castelar
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