El Cultivo del Nogal
| Actualidad Rural |
Una alternativa a tener en cuenta
El nogal es una especie que brindaría una rentabilidad difícilmente considerada por productores e inversores de esta región, generando nuevas posibilidades para explotaciones tradicionales, como así también para quintas de reducidas dimensiones.
El nogal (Juglans regia L.) es un árbol de clima templado a templado frío, que necesita un mínimo de 5 meses con temperatura entre los 10 y los 38ºC para completar normalmente su ciclo productivo; como así también vientos moderados y una pluviometría mínima de 800 mm, con aportes hídricos de diciembre a principios de marzo, requiriendo entre 400 y 1.500 horas de frío para fructificación normal. Existen riesgos por heladas tardías (-1,1º C) durante brotación, floración y cuaje. Los suelos más aptos para el desarrollo del cultivo son los francos a franco arenosos. Por ser una especie sensible a la asfixia radicular y la salinidad, necesita suelos sueltos, aireados, drenados y profundos; con una conductividad eléctrica (CE) menor a 4 ds/m, Porcentaje de Sodio Intercambiable (PSI) menor a 15%, materia orgánica mínima de 1 a 2% y valores menores de 2 ppm en boro y de hasta 10 meq/l en cloruros. El pH más conveniente va de 6,5 a 7,5, existiendo portainjertos que se adaptan a suelos más ácidos (J. nigra) y a suelos más alcalinos (J. regia).La profundidad puede estar limitada por la napa freática verdadera, por un sustrato rocoso, o capas subsuperficiales cementadas por carbonato de calcio o arcillosas. Lo principal respecto del suelo, es que sea profundo, permeable,suelto y de buena fertilidad. Es importante tener en cuenta la cantidad, calidad y distribución del agua disponible de acuerdo a los requerimientos del cultivo.La cantidad en el período vegetativo se estima en valores medios entre 800 y 1.200 mm anuales, según la densidad de plantación del monte y las características propias del suelo. La calidad del agua para riego está definida principalmente por la salinidad, la Relación de Absorción de Sodio (RAS) y la toxicidad de boro y cloro. A modo de referencia se pueden citar los siguientes valores: CE menor a 0,75 (no siendo conveniente la utilización de agua con valores superiores a 1,5 ds/m), RAS menor de 3, cloro menor de 4 meq/l y boro menor de 0,7 mg/l.
La distribución es de fácil solución si se cuenta con sistemas de riego, ya sea por gravedad, goteo o microaspersión. Para obtener resultados exitosos se debe ser prudente en la evaluación de las condiciones del ambiente y rigurosos al momento de realizar la plantación. Pautas para la implantación Antes de realizar una plantación se debe contar con un diagnóstico integrado de suelo, agua y ambiente, a través de análisis de suelo y agua, la exploración in situ mediante calicata y la evaluación de las condiciones climáticas de la zona.
Actualmente los frutales trascienden las fronteras de las áreas de riego tradicionales de nuestro país, constituyendo una interesante alternativa de diversificación en regiones como el Sudoeste Bonaerense. En regiones donde existe poco desarrollo del cultivo -con condiciones agroecológicas favorables-, se debe pensar en una plantación con tecnología moderna, teniendo en cuenta aspectos técnicos y de manejo del monte, como elección del sitio de la plantación, variedades, portainjertos, sistema de conducción, manejo del suelo y nutrición, control de malezas, riego, sanidad, cosecha y poscosecha. Esto implica un manejo intensivo y gran inversión inicial, siendo necesario alcanzar la más pronta entrada en producción para recuperar rápidamente el capital invertido y lograr que el proyecto resulte económicamente rentable.
La preparación del suelo previa a la plantación, es fundamental para el desarrollo del cultivo y el futuro del monte. En términos generales puede decirse que es necesario:
- Romper con un subsolado profundo las capas endurecidas subsuperficialmente (pie de arado), para un correcto desarrollo de raíces y drenaje del suelo.
- Realizar rastreadas cruzadas para eliminar malezas e incorporar materia orgánica, si fuere necesario.
- Nivelar, en caso de riego por gravedad.
- Marcar en el terreno la ubicación de las plantas. Los marcos de plantación usuales, según la fertilidad del suelo, son 8 x 8, 7 x 7, 6 x 6 m, que resultan en densidades de 156, 204 o 277 plantas por hectárea, respectivamente.
- Definir el sistema de riego.
- Realizar los hoyos.
Estas actividades pueden variar, dependiendo de la historia del lote y de las características particulares del suelo, debiendo terminarse en el período de junio-julio. Al momento de la elección de las plantas es importante asegurarse la identidad del portainjerto y la variedad. Las mismas deben tener al menos 1,5 m de altura, un diámetro del tallo a los 80 cm de altura de no menos de 10 mm, tener buenas yemas, ápice y raíz sin heridas ni síntomas de enfermedades como Agrobacterium tumefaciens o Phytophthora cactorum, o signos que delaten la presencia de nematodes.
Desde que las plantas salen del vivero y hasta la plantación, conviene mantenerlas en buenas condiciones de humedad y temperatura, evitando exposiciones al sol y al viento, para impedir su deshidratación.
La plantación se realiza a raíz desnuda en el mes de agosto (antes de la brotación). Se recomienda pasar las raíces por una solución antifúngica con el fin de prevenir enfermedades, realizar una fertilización de fondo con fósforo, potasio y azufre, según los contenidos en el suelo; no enterrar el cuello ni la zona de injerto, considerándose ideal que éste quede unos 10 o 20 cm por encima del nivel del suelo. Finalmente, tapar los hoyos con tierra suelta de la capa superior del suelo.
También se debe realizar un despunte en la parte superior de la planta para reestablecer el equilibrio entre la parte aérea y la raíz, regar inmediatamente después con un volumen mínimo de 15 litros de agua por planta y proteger contra liebres y hormigas. El costo de implantación es alrededor de 25 mil pesos/ hectárea y el de mantenimiento 4-5 mil pesos/ha/año. Con supuestos conservadores, se comienza a producir en el cuarto año, el cultivo comienza a ser rentable en el 6º año, se obtienen producciones de 4.500 kg /ha en el 7º año (hay datos de hasta 6.000 kg) y el precio de venta actual ronda los $ 9-10/kg de nuez entera.
Ing. Agr. Gianina Fumarola | Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
Ing Agr. Victorio Elisei | Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
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